La discapacidad intelectual consiste en un funcionamiento intelectual por debajo del promedio, una situación que se produce desde el nacimiento de la persona y que le afectará en sus actividades rutinarias a lo largo de toda la vida. Aunque el entorno que cuente con una persona con estas características ya esté completamente familiarizado con los síntomas, la realidad es que descubrirlos no es tan fácil, de hecho buena parte de los niños con discapacidad intelectual no muestran síntomas hasta preescolar.

No obstante, es vital que su diagnóstico se realice lo antes posible a través de pruebas convencionales para que con el apoyo de profesionales, terapia y educación se logre adquirir el mayor funcionamiento intelectual posible. Recuerda que en todo caso, la discapacidad intelectual proviene de la genética o de un trastorno perjudicial para el desarrollo cerebral durante el embarazo, por lo que el cuidado prenatal es fundamental para reducir el riesgo.

Características Retraso Mental por Area – Fuente: info-tea

Cómo ayudar a tu hijo con discapacidad intelectual

Además del cuidado de la familia tanto a nivel formativo como emocional, un niño con discapacidad intelectual requiere la atención de un equipo multidisciplinar que incluya médico de familia, trabajador social, terapeutas, fisios, neurólogos, nutricionistas, entre otros, que tendrán el objetivo de desarrollar las capacidades del niño lo máximo posible. En todo caso, no debe olvidarse que cada paciente es un mundo y su casuística puede cambiar, así como el suministro de medicamentos apropiados.

Asimismo, también es fundamental la educación especial, que por ley debe ser proporcionada de forma gratuita e impartida en escuelas públicas. En general, esta educación es lo menos restrictiva posible, con acceso a todos los recursos, en ambientes integradores y que fomenten la interacción con niños de todo tipo.

 Aunque lo mejor para un niño con discapacidad intelectual es estar en el hogar familiar, a veces será necesario tomar la difícil decisión de trasladarlo a centros especiales de atención, (especialmente en casos de discapacidades complejas y graves) por el bienestar de la persona.
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