El pasado mes de diciembre el Instituto Nacional de Estadística publicó el informe “’El Empleo de las personas con discapacidad” relativa al año 2015. En ella podemos observar cómo 1.774.800 personas que disponen de certificado de discapacidad están inscritas como demandantes de empleo. Esta cifra constituye un 5,9% del total de población activa.

La tasa de actividad – esto es, el ratio de personas en edad de trabajar que o trabajan o quieren hacerlo – de las personas con discapacidad es del 33,9%, muy inferior a la cifra de 78,1% proveniente de la de las personas sin discapacidad.

El mismo bajón se puede encontrar en cuanto a la ocupación. A pesar de haber logrado un tímido descenso en el paro de 1,7% respecto al año anterior, el desempleo azota con fuerza a las personas con diversidad funcional: un 23,4% de personas ocupadas con discapacidad frente el 60,9% del resto. Por estratos, las mujeres y los jóvenes discapacitados son los más afectados por el desempleo.

Ni siquiera el incremento de la deducción en la cotización a la seguridad social respecto a 2014, de la que se benefician el 28,8% de discapacitados trabajando, parece haber animado la contratación de forma significativa. Así mismo, sólo un 13% de las personas discapacitadas percibieron una prestación.

Respecto al tipo de trabajo, la mayoría son asalariados con un contrato indefinido y que trabajan a jornada completa. El sector servicios, con un 80,7% es el que más personas con diversidad funcional integra.

Por comunidades autónomas, las mayores tasas de actividad se encuentran en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (51,9%), Madrid (42,9%), País Vasco (39,4%), Castilla – La Mancha (37,8%). En la zona superior del ranking se encuentra Aragón, con un 36,2%, algo mejor que la media del 33,9%. En la otra cara de la moneda se encuentran Galicia (23,7%), Asturias y Extremadura.

Desde Diversis seguiremos trabajando para contribuir a la mejora de la tasa de actividad de las personas con discapacidad. 

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