Una de las principales vías de transmisión del coronavirus es a través de las gotas respiratorias que expulsamos al hablar, toser, estornudar, cantar… por eso, el distanciamiento social y el uso de mascarillas en lugares públicos y privados se han convertido en dos de las principales herramientas para frenar el virus, junto a otras medidas básicas como el lavado frecuente de manos.

En lo que respecta al uso de mascarillas, todavía hay cierta confusión sobre qué mascarilla es más afectiva en cada caso. Hoy, en Diversis queremos aclararte esta duda remitiéndonos a las recomendaciones oficiales:

Mascarillas higiénicas. Son las mascarillas recomendadas para las personas sanas, y son un complemento a medidas como el distanciamiento físico o higiene, recomendadas por el Ministerio de Sanidad. Cubren la boca, la nariz y la barbilla, y cuentan con un arnés que rodea la cabeza o se sujeta en las orejas.  Suelen estar compuestas por una o varias capas de material textil y pueden ser reutilizables
o de un solo uso (hay que mirar siempre las recomendaciones del fabricante).

Mascarillas quirúrgicas. Son las que solemos ver en ambiente clínicos, y el objetivo es que el personal sanitario o las personas infectadas o ser sospechosas de ser infectadas transmitan agentes infecciosos. Estas mascarillas han sido diseñadas para que filtren el aire exhalado, protegiendo así a quienes están a tu alrededor, evitando la dispersión vírica al estornudar, toser o hablar. Estas mascarillas deben tener un mecanismo que permitan ceñirlas estrechamente sobre nariz, boca y barbilla a quien la lleva puesta. Y son prioritarias para las personas sintomáticas o asintomáticas positivas.

En este tipo de mascarillas, la durabilidad depende del fabricante, aunque como regla general (súper importante leer las instrucciones), se recomienda no usarla más de 4 horas. Además, hay que cambiarla cuando se note húmeda o sucia.

Mascarillas EPI. Estas mascarillas son las adecuadas para todas aquellas personas que cuiden o que estén en contacto con personas sintomáticas o positivos por COVID-19. Son consideras Equipos de Protección Individual y se recomienda especialmente para aquellos profesionales que necesitan crear una barrera entre un riesgo potencial y el usuario. También pueden ser recomendadas por los médicos para personas que forman parte de grupos vulnerables.

Este tipo de mascarillas EPI tienen como finalidad filtrar el aire inhalado, evitando así la entrada de partículas contaminantes en
nuestro organismo. Según su eficacia de filtración pueden ser de tres tipos: FFP1, FFP2, y FFP3. Y para la protección contra la COVID-19 se recomienda el uso de mascarillas EPI FFP2. Respecto al tiempo que se pueden llevar puestas, el periodo depende del fabricante. Lo que sí que recomiendan de forma generalizada es no utilizar la mascarilla más de 4 horas seguidas, debiendo cambiarla siempre que notes que esté húmeda o sucia.

Además, también existen las mascarillas de tela. Existen de múltiples tejidos, y según la Organización Mundial de la Salud deben tener tres capas (una capa interna de un material absorbente como el algodón, una capa intermedia de un material no tejido como el polipropileno, una capa exterior de un material no absorbente, como el poliéster o una mezcla de poliéster). Este tipo de mascarillas pueden utilizarlas personas que estén sanas.

¿Y qué mascarillas deben llevar los niños?

Ahora que se está produciendo la vuelta al colegio, muchos padres se están preguntando qué tipo de mascarillas deben llevar los niños y niñas. Según la Organización Mundial de la Salud, los niños que gozan de buena salud pueden ponerse mascarillas higiénicas o de tela, ya que con ellas se consigue evitar transmitir el virus a otras personas si el niño está infectado y no es consciente de que lo está.

Respecto a los niños con problemas de salud como fibrosis, cáncer o inmunodepresión, deben llevar mascarillas médicas o quirúrgicas, ya que estas reducen la propagación del virus y protegen al usuario y están recomendadas para cualquiera que tenga un mayor riesgo de enfermarse gravemente por la COVID-19.

Recuerda además que hay una gran información tanto sobre mascarillas como sobre la propia COVID-19 en internet, y que gran parte de esta información es errónea o falsa. Por eso, consulta siempre fuentes fiables como la OMS, Unicef, o las autoridades locales o nacionales, como el Ministerio de Consumo.

 

 

 

 

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