Si una persona con discapacidad tiene que enfrentarse a la discriminación de forma habitual en su día a día, las personas LGTBI con discapacidad deben enfrentarse a una discriminación mayor todavía. Por suerte, la sexualidad de las personas con discapacidad está ya sobre la mesa.

Frente a la infantilización de las personas con discapacidad, con una sobreprotección que ha llevado a lo largo de los años incluso que la sexualidad fuera un tema tabú, ahora estamos en un momento en el que se está trabajando este tema, intentando superar la percepción generalizada de que las personas con discapacidad no tienen sexualidad. Pero aún así, todavía queda mucho camino por recorrer, especialmente en el caso de las mujeres, y de las personas LGTBI.

Para superar los problemas y evitar las dobles discriminaciones, desde los colectivos se apuesta por realizar una doble tarea, tanto con las familias, como con los profesionales, para hacerles ver que todas las personas tienen sexualidad, y que además, la sexualidad es plural en las personas con discapacidad, como pasa con el resto de la sociedad.

En este sentido, además de la propia discriminación que puede vivir cualquier persona LGTBI, en el caso de las personas con discapacidad la invisibilidad es prácticamente absoluta, ya que tradicionalmente se ha priorizado la discapacidad por encima de la orientación o identidad de género. Esa invisibilidad se plasma especialmente en el ámbito laboral: si para una persona con discapacidad es complicado en ocasiones encontrar un empleo (hay una tasa de paro del 26%), la dificultad aumenta de forma exponencial en el caso de las personas LGBTI.

Eso lleva a muchos a ocultar su orientación en las entrevistas laborales, o en el propio trabajo, generando un estrés al tener que ocultar una parte muy importante de su vida: mientras en el almuerzo o durante el café, todos cuentan qué han hecho durante el fin de semana con sus parejas, o con su familia, muchas personas LGTBI con discapacidad tienen que callarse, o mentir llevando una doble vida para evitar que sus compañeros o jefes se enteren de su orientación.

Para conocer la proporción real de este problema faltan datos, ya que en estos momentos no se sabe cuántos delitos de odio se producen por ser LGBTI con discapacidad, ya que falta un registro de los mismos. Sobre todo, porque hay miedo al qué dirán, a comunicar la orientación sexual ante la familia, o porque no sabes que debes denunciar, o qué pasos hay que dar para hacerlo.

Desde Diversis, en línea con los valores de nuestra cultural empresarial,  seguimos trabajando por la igualdad y la integración de todas las personas. Porque en Diversis tenemos un compromiso activo con la sociedad basado en la diferencia y en la diversidad.

 

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