En este mundo lleno de frustraciones y estrés, de pensamientos negativos del pasado, del miedo al futuro… la aceptación es una fantástica herramienta para mejorar el bienestar emocional. La aceptación es uno de los pilares básicos del Mindfulness, de hecho, podría decirse que el principal cambio que provoca Mindfulness en nosotros,  y hoy os queremos hablar de esta actitud ante la vida.

Frente a los que muchos piensan, aceptación no es resignación. Al contrario, uno hace todo lo que puede para cambiar su entorno, una situación , para mejorar en la vida, alcanzar un ascenso laboral… pero cuando se es consciente de que no se puede hacer nada más que lo que ya se ha hecho, en lugar de quedarse rumiando la situación y martirizándose por lo que no ha podido ser, la aceptación nos permite dejar de atormentarnos, aceptar lo sucedido, y pasar página. En definitiva, la aceptación nos permite no quedarnos atascados en la preocupación, o en la culpa.

Mindfulness

La persona que consigue aceptar, toma conciencia de lo sucedido, acepta que no se puede hacer nada más para cambiarlo, y sigue su vida hacia adelante marcándose nuevos objetivos, satisfecho de haber hecho todo lo que se ha podido. Nos permite fluir sin sufrimiento, mejorando nuestro bienestar camino de la felicidad.

Porque al practicar la aceptación, podremos disfrutar del presente, olvidándonos de esas preocupaciones o recuerdos que nos azotan desde el pasado. En este sentido, la aceptación nos ayuda a reconciliarnos con el pasado y con todas las situaciones, pasadas y presentes, que no podemos cambiar, dejando a un lado sentimientos como la culpa o la vergüenza.  Pero además, la aceptación también puede ayudarnos a no preocuparnos por un futuro que no podemos controlar, y librarnos del miedo y la ansiedad, ya que más allá de nuestra propia acción, o de nuestras decisiones, hay factores en nuestra vida y en el mundo que no podemos controlar,

En definitiva, la aceptación nos ayuda a sentirnos plenos, y a ser conscientes de que la felicidad está en nosotros mismos, y no en las cosas que nos rodean, permitiéndonos acabar con el efecto tóxico y paralizante que determinados pensamientos, recuerdos y emociones que se repiten.

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