En pleno mes de Julio, ya lo único que nos apetece es escapar de la ciudad y dejarnos llevar unos días por la inercia de no hacer nada. O quizás liarnos la manta la cabeza y hacerlo todo: excursiones sin barreras por el monte, una escapada urbana,  o simplemente tumbarnos en medio de un prado rodeado de vacas.

Te apetezca lo que te apetezca, tenemos claro que te mereces lo mejor, así que vamos a darte unas ideas sobre escapadas rurales adaptadas.

  • Hablar de naturaleza es sinónimo de hacerlo de Asturias. ¿Qué te parece visitar Gijón y su rústico entorno pasando por el museo del ferrocarril, el acuario, visitar una mina y cómo no, su increíble gastronomía?
  • Siguiendo con parajes rurales tranquilos y la gastronomía, quizás lo tuyo sea el vino. Entonces, ¿por qué no visitar la tierra con nombre de vino? ¿Te imaginas una deliciosa escapada a Laguardia, un maravilloso y tranquilo pueblo rodeado de bodegas en la Rioja alavesa donde además podrás acudir a un cirtuito hidrotermal adaptado?
  • Si quieres escapar del infernal calor de la ciudad, qué mejor que hacerlo al fresco de los Pirineos y dormir con mantita. Deleita tus sentidos con el aire fresco y paisajes espectaculares realizando rutas adaptadas por el corazón de la frontera hispanofrancesa y disfruta de un rico picnic al llegar al final de tu recorrido.
  • De norte a sur, concretamente a la mitad de África, al paradisiaco y tranquilo Lanzarote, adaptado para que puedas disfrutar de su entorno, playas… sin olvidarnos del Parque Nacional de Timanfaya.
  • Terminamos nuestro repaso a las escapadas rurales accesibles en Navarra. Aunque ahora se encuentra inmersa en la vorágine de los San Fermines, Pamplona y su comarca es una región tranquila, rodeada de un paraje natural verde, con rica gastronomía y repleta de actividades en Bertiz, Belagua o Urbasa
Compartir