El teletrabajo se ha impuesto en muchas empresas para intentar atajar la pandemia de la COVID-19. Pero la presencialidad sigue siendo importante en muchas empresas, y fundamental para muchos empleados que prefieren trabajar en la oficina antes que hacerlo en su casa. Ambas opciones, teletrabajo y trabajo presencial, tienen tanto aspectos positivos como negativos. Hoy, en Diversis queremos analizar cuatro beneficios de trabajar en la oficina.

  1. Mayor concentración, diferenciación casa-trabajo. En ocasiones, trabajar en casa puede provocar una falta de concentración, y por tanto, de rendimiento. En unos casos, esto puede suceder porque hay que conciliar y se tiene a los peques en casa. En otros, porque la casa está llena de distracciones, y siempre hay algo por hacer. Desde poner una lavadora a preparar la comida… tareas domésticas que están ahí y que pueden distraernos y restar concentración. Además, el hecho de trabajar en casa también puede provocar el hecho contrario, el no diferenciar los horarios laborales. La casa se convierte en la oficina, y cualquier momento es bueno para seguir trabajando, al margen de que están continuamente entrando llamadas y mails, y a muchos empleados les puede costar poner una barrera y desconectar. 
  2. Horas establecidas, mejora del rendimiento. El hecho de tener unas horas establecidas para trabajar supone mejorar el rendimiento. Depende de cómo sea cada empleado, porque hay personas que se organizan muy bien y en casa al estar solos mejoran su rendimiento, pero también hay muchas personas que no son tan organizadas, o que caen en distracciones que hay en casa, y al teletrabajar y tener toda la jornada por delante, puede que haya días en los que el trabajo se ralentice, algo que en la oficina no sucede.
  3. Mayores recursos. El teletrabajo ha llegado a nuestro país de repente, y por regla general, no contamos con todos los medios y recursos de los que disponemos en la oficina. Hablamos de tecnología, de ordenadores, impresoras, pero también hablamos de acceso a datos, a recurrir al resto del equipo de forma inmediata, y por supuesto, también de seguridad. Las empresas disponen en estos momentos de medios para garantizar la seguridad de los equipos informáticos y de los datos, pero en los domicilios particulares, la seguridad frente a ciberdelincuentes suelen brillar por su ausencia, generando así brechas importantes en la ciberseguridad de muchas compañías.
  4. Mejora de la comunicación con el equipo. Si por algo destaca el teletrabajo es por la soledad de cada empleado. A pesar de la tecnología que nos permiten estar en contacto permanente, a veces el desempeño de una tarea o la toma de decisiones se ralentiza, porque dependemos de que otras personas nos ayuden o den el permiso tras leer un mail o responder a una llamada telefónica. En una oficina, los asuntos y problemas suelen resolverse con más agilidad, ya que normalmente el equipo trabaja en el mismo espacio o en despachos contiguos. Además, trabajar en una oficina de forma presencial ayuda a crear equipo y sentimiento de pertenencia. No es lo mismo el roce diario entre personas que la comunicación a través de correos electrónicos o llamadas, y eso afecta a las relaciones personales entre compañeros, a crear equipo y un sentimiento de compañerismo.
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