Una semana más, seguimos repasando las certificaciones para que una empresa opere según los principios  RSE y pueda considerarse así una empresa socialmente responsable. Si la semana pasada hablamos sobre la certificación ISO 26000, hoy queremos centrarnos en la SA8000.

Como el resto de certificaciones relativas a la RSC – responsabilidad social corporativa – , la SA8000 es completamente voluntaria. Este estándar de gestión fue creado por la organizacion norteamericana denominada Social Accountability International – SAI, que traducido significa Responsabilidad Social Internacional. ¿Su objetivo? Mejorar las condiciones laborales.

La Certificación SA 8000

Esta certificación SA8000 está basada en acuerdos internacionales en torno a las condiciones laborales de los trabajadores, incluyendo asuntos como la justicia social o los derechos laborales.  La SA8000 establece las condiciones mínimas para que las condiciones laborales sean seguras y estables, que exista libertad de asociación y negociación colectiva de convenios, así como una estrategia empresarial para lidiar con los aspectos sociales vinculados al empleo. Asimismo, la SA8000 incluye normativa sobre las horas de la jornada laboral, los salarios, la explotación infantil y la discriminación por género, raza, sexo, religión o de cualquier otra índole.

Para obtener esta certificación basta con solicitarla a través de las agencias aprobadas por la SAI. Esta agencia realiza una inspección inicial para dotar de esta certificación y a partir de ese momento, reciben supervisión periódica para velar por su cumplimiento.

Una empresa con SA8000 no imprime dicha certificación en sus productos, ni reciben premios ni son más caros, pero su certificación constituye una ventaja competitiva para cualquier actividad empresarial que cuente con ella: bien sea en sus relaciones públicas, mejorando la productividad y sobretodo manteniendo contento y comprometido a uno de sus principales activos, el capital humano.

La norma SA 8000 es el estándar de gestión más común entre los países emergentes – con especial hincapié en el Sudeste asiático – , especialmente en el sector agroalimentario. No obstante, Italia es el país que ostenta mayor número de certificaciones de este tipo.

 

 

Compartir