Una práctica obligada en la empresa es la realización de reconocimientos médicos periódicos a los trabajadores.  Los reconocimientos médicos se encuentran en la primera línea de acción en la prevención de riesgos laborales,  ya que gracias a ellos se descubre cómo es el estado de salud de los trabajadores y si están capacitados para realizar la labor que desempeñan. Así, los reconocimientos médicos son claves en la seguridad en la empresa.

En aquellas plantillas diversas donde se encuentre personal con discapacidad, estos reconocimientos adquieren todavía más importancia si cabe, ya que se trata de trabajadores con necesidades especiales.

Afortunadamente la discapacidad en la empresa está a la orden del día, por ello a quienes tienen reconocido el certificado de discapacidad se les realiza un reconocimiento en base a cada caso concreto. En este sentido es fundamental haber realizado previamente la valoración y reconocimiento del grado de discapacidad .

En el  reconocimiento del grado de discapacidad se valoran las situaciones que provocan la diversidad funcional, principalmente del ámbito de la salud física y mental, y más allá, teniendo en cuenta los factores sociales como son el entorno familiar y la situación laboral, educativa y cultural, responsables de la integración del personal discapacitado.

Gracias a la valoración de la discapacidad, las personas con discapacidad pueden recibir ayudas y prestaciones relacionadas con la vivienda, el aparcamiento, contributivas… pero también la adaptación del puesto de trabajo, esto es: que la labor a desempeñar se ajusta a sus capacidades.

De este modo nos aseguramos de que la persona y el trabajo son aptos o si por el contrario, requieren de una adaptación adicional. Y es que los requerimientos profesionales pueden variar, del mismo modo que la discapacidad puede evolucionar, de ahí la importancia de la periodicidad de los reconocimientos médicos y de su personalización para cada caso.

 

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