Sin lugar a dudas, tener un hijo es una de las cosas más importantes que nos pueden pasar en la vida. Sin embargo, a veces la propia vida a veces nos pilla desprevenidos y nos da lecciones que no esperamos. Así, ya sea de nacimiento o no, de la noche a la mañana podemos encontrarnos con un hijo con discapacidad.  Un reto que inicialmente nos abruma, pero que afrontamos con el mismo amor y fuerza que cuando recibimos la noticia del embarazo

Pero de buenas a primeras, es un proceso duro. En general,  la reacción de los padres ante la discapacidad de un hijo atraviesa por diferentes fases. Así, tras el shock inicial, es normal en muchas personas enfrentarse a un proceso de negación o de semi aceptación hasta que se acepta la situación completamente. No obstante, el miedo al futuro también puede desembocar en una depresión existencial.

La discapacidad y la familia

Con la discapacidad, la capacidad de superación de un núcleo familiar se pone a prueba. Y es que la familia tiene que lidiar con problemas que no esperaba. Por ello es fundamental no dejarse llevar por los nervios y acudir a centros o profesionales que nos proporcionen orientación familiar para enfrentarnos de la mejor manera posible al día a día de un hijo con discapacidad.

Asimismo, internet es una buena fuente de información, ya que las webs especializadas y contrastadas pueden ofrecernos soporte sobre asuntos como cómo ayudar a tu hijo si tiene incapacidad intelectual, entre otros muchos temas que nos pueden interesar.

Es fundamental tener en cuenta que cuanto antes se asuma y se empleen todas las herramientas disponibles, la calidad de vida de nuestro hijo y la nuestra serán mejores. Los juegos para niños discapacitados desde el primer momento facilitarán nuestra tarea, así como la educación inclusiva para niños con discapacidad. Sobretodo hay que tener claro  que no estamos solos y que hay muchos recursos a nuestro alcance para ayudarnos.

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