Hace unas semanas os hablábamos del ambicioso plan europeo englobado dentro de la Agenda 2020, por el cual se pretendían lograr crear puestos de trabajo hasta lograr un 75% de ocupación y un crecimiento como sociedad de forma inclusiva, reduciendo la discriminación de colectivos en riesgo de exclusión y erradicando en la medida de lo posible la pobreza y la exclusión de la sociedad europea en cuestión de unos pocos años para conseguir un futuro sostenible.

Y es que desde la creación de la Unión Europea, los estados miembros han ido creciendo y evolucionando en lo social y económico, si bien las diferencias entre los países adheridos son más que evidentes. Con la crisis económica acaecida en los últimos años, la desigualdad volvió a repuntar, haciéndose más flagrante entre las personas más desfavorecidas.

Entre las medidas para lograr la generación de empleo se encuentra la de lograrlo desde la estabilidad, una visión diametralmente opuesta a la temporalidad e inestabilidad actual y hacerlo desde la sostenibilidad, de modo que el consumo de recursos se realice de forma responsable, velando por los recursos disponibles y el cuidado del medio ambiente.

Este desarrollo sostenible es la única forma de crecimiento que beneficia a la sociedad como conjunto, proporcionando un bienestar social a las personas más desfavorecidas, porque la búsqueda de la equidad es precisamente eso, proporcionar más ayuda y soporte a personas que son discriminadas o encuentran dificultades para integrarse, bien sea por su condición, género, edad u origen.

No obstante, este crecimiento social y económico ha de encontrar un equilibrio para que pueda tornarse una realidad en la que siga siendo competitivo en un mundo global y al mismo tiempo, justo y solidario. Aunque las líneas de las medidas de actuación han sido esbozadas por los organismos europeos, cada comunidad tiene la potestad de completarlas. Puedes leer más sobre la estrategia Europa 2020 en Aragón y sus medidas aquí.

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