El mundo cambia y Europa no es una excepción. Con la crisis acaecida en años anteriores, sufrimos un importante recorte en materia económica y social del que todavía estamos recuperándonos. Precisamente para tal fin, Europa ha desarrollado un ambicioso programa para fomentar el crecimiento del continente logrando una sociedad más fuerte, justa y estable. Es lo que se conoce como Estrategia Europa 2020.

A la crisis económica se le han unido otros problemas coyunturales como la mundialización, los flujos migratorios, la escasez de recursos naturales y el envejecimiento generalizado del continente europeo. Para solucionar estos nuevos problemas no es posible aplicar viejas fórmulas, por ese motivo se buscan reformas estructurales que refuercen las naciones que lo integran y sus mercados interiores, una política exterior común y políticas sociales. Todo ello sin descuidar la competencia frente a otros continentes y países.

Líneas de acción de la Estrategia Europa 2020

De las 5 vertientes en las que influir para lograr ese objetivo – los cuales pueden tener lugar a corto, medio y largo plazo -, tres  se orientan a minimizar la pobreza y la exclusión social:

  •  Garantía de empleo del 75% de la población en edad de trabajar, esto es, de las personas con edades comprendidas entre los 20 y 64 años, haciendo especial hincapié en los sectores sociales más desfavorecidos: personas con discapacidad, minorías étnicas, mujeres, entre otros. Y es que entre estos estratos el nivel de desempleo todavía es mayor.
  • Reducción de las tasas de abandono escolar a un porcentaje inferior al 10%. Y a partir de ahí, conseguir que más del 40% de las personas entre 30 y 34 años terminen sus estudios superiores.
  • Reducción al menos 20 millones la situación de personas que se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social.

Por supuesto, aunque la UE ponga estas líneas, la situación en cada país es diferente y será cada gobierno el encargado de matizarlas y llevarlas a cabo con la supervisión del organismo europeo.

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