Hace unos días os contábamos cómo debe actuar una empresa con un trabajador con discapacidad y cómo es de importante la inserción laboral de las personas con discapacidad para lograr una integración social completa.  Siendo fieles a la realidad, probablemente una de las primeras preguntas que se haga la empresa es qué efecto tiene en su productividad la inclusión de personas con discapacidad en su plantilla y si el beneficio económico se verá afectado.

El binomio empresa y discapacidad debe ir de la mano, por muy increíble que parezca en un primer momento. Las empresas son uno de los verdaderos motores sociales, porque proporcionan trabajo y recursos al entorno en el que se integran – aunque nos encontremos en un mundo globalizado -, por lo que empresa y trabajadores salen beneficiados de su unión, ya sea por los réditos económicos o por los servicios prestados.

El objetivo de la RSE

Pero además de eso, la empresa también tiene una responsabilidad en la sociedad y debe actuar como ejemplo demostrado que, además del dinero, también importan otras cosas. En este sentido, la RSE también proporciona una serie de ventajas y certificaciones que posibilitan la entrada en otros mercados y la diferenciación respecto a la competencia.

Pero no nos engañemos: no todo es cuestión de valores, lo normal es que el centro especial de empleo se asegure de que tanto el puesto como la persona con discapacidad encajen a la perfección para que este pueda rendir con garantías. Es decir, que la productividad empresarial no se resiente y que adicionalmente se logra una persona comprometida y motivada que fomenta el buen ambiente.

Por si esto fuera poco, la contratación de personas con discapacidad también proporciona una serie de beneficios fiscales. Está claro: las empresas con trabajadores discapacitados funcionan mejor a todos los niveles y los resultados de empresa no son una excepción.

 

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